Podemos
ser sinceros
Al
abrir el corazón
Podemos
ser amenos
Al
escuchar a la razón
Capitulo 21
Mediodía de un vínculo
Entre mis dedos
acariciaba una rasta dorada de la cabellera de mi novio, mis dedos recorrían
una pequeña extensión de esos cabellos y luego la soltaban para tomar un más.
Con mi otra mano me sostenía para quedar más arriba que Tom, pues mi novio
estaba recostado en un sofá junto conmigo, pero desde mi posición yo lograba
contemplar su perfil de buena forma y mientras lo hacía pequeños suspiros
salían de mis labios.
—Despierta—le
dije al oído a mi novio y después le di un beso en la mejilla.
Tom comenzó a
removerse mientras apretaba sus músculos y se estiraba, al mismo tiempo que
movía su boca de forma graciosa. Me acerqué a su rostro mientras mi mano
acariciaba su mejilla, entonces acerqué mi boca a la suya y sellé nuestros
labios en un beso. En ese momento una de sus manos acarició levemente mi rostro
a lo largo de la mandíbula, estaba despertando y una sonrisa adornaba su cara,
sus ojos brillaban de una forma que lograba hipnotizarme y volví a besarlo.
—¿Qué hora
es?—me preguntó mientras se tallaba un ojo con la muñeca.
—Casi las
ocho—le dije despacio.
—Me van a
matar—susurró al mismo tiempo que giraba su cuerpo para quedar frente a mí.
—A mí también—le
dije al oído.
—Pero no me
quiero ir—me dijo mientras acomodaba su cabeza sobre mi pecho.
Acaricié sus
rastas superficialmente sintiendo el calido aliento sobre mi pecho, además su
aroma me llegaba firmemente y no podía evitar sonreír pues tenía entre mis
brazos al chico que tanto amaba. Poco a poco, a medida que el tiempo
transcurría, Tom se fue tranquilizando más y se separó de mi para verme al rostro,
ambos sabíamos que la hora de irse estaba próxima.
—¿Por qué esto
no puede ser eterno?—me preguntó mi novio mirándome anhelante.
—Podemos tener
muchos momentos así—le dije antes de besar dulcemente sus labios.
La radiante
sonrisa que tanto me fascinaba apareció en el rostro de mi Tom, se veía tan
lindo que recordar su cara luego de llorar provocaba cierta molestia en mi,
pero todo eso se había quedado atrás y mi novio me había perdonado. En ese
momento la lengua de Tom jugó con su piercing y me quedé viendo ese detalle de
la boca de Tom, con el tiempo me había acostumbrado a sentir ese metal cuando
nos besábamos. Estiré mi mano y con mi dedo toqué la pieza metálica.
—Tu piercing—Tom
me miró extrañado— ¿Por qué te lo hiciste si a ti no te gustan esas cosas?
— ¿Ah?
Mi sorpresiva
pregunta había dejado desconcertado a Tom, quien me veía sin comprender bien a
que me refería, después de todo no era muy normal que preguntara esas cosas,
pero desde que había visto a Tom con esa perforación me había cuestionado
acerca del motivo que lo llevaría a hacer eso sí según su hermana le tenía
miedo a ese tipo de cosas. Entonces noté que Tom mordía su labio y miraba hacia
abajo sin ánimos de verme a los ojos.
—¿Recuerdas
cuando Ahren y Edwin te golpearon?—me preguntó con voz chiquita.
—Sí—le respondí
recordando como esos cobardes me habían golpeado sin darme oportunidad de
defenderme estando yo en desventaja numérica— …pues por eso.
— ¿Por qué esos
me pegaron?—pregunté sobresaltándome un poco, esa respuesta me confundía más.
—No—dijo al
tiempo que meneaba su cabeza en forma negativa—, justo aquí te pegaron—dijo
poniendo la mano sobre el piercing.
—¿Fue por
eso?—inquirí confundido por su respuesta.
—No—me dijo
suavemente—, quería recordar que no fui capaz de defenderte, quería tener ese
momento presente porque tú eras especial sin que me diera cuenta. En realidad
no sé bien porque lo hice…
—¿Fue por
mi?—dije aún sin creerlo.






