Hace tiempo escribí este one shot Twincest, es el primero que hice y le tengo un cariño especial pues me inspiré en mis propias vivencias amorrosas, si es que se les pueden llamar así.
Este escrito contiene twincest y lo escribi sin ningún fin lucrativo, no lo hago con el afán de lacerar la imagen de los gemelos Kaulitz ni la de Tokio Hotel, pudiera ni siquiera tratarse de ellos, pero como es twincest pues si se trata de ellos, si no te agrada ésta temática no lo leas, si por el contrario te atrae este tipo de lectura disfrutalo...
Quiero imaginar que abrirar su mente y se adentraran en esta historia colmada de sentimiento, no soy la mejor escritora pero puse mi mayor esfuerzo en esto, considerenlo mi regalo de navidad pues me iré algo así como un mes y entonces no habrá nada de entradas...así se me olvidaba ...
¡¡YA TENGO MI CARGADOR!!! y algo mejor: ¡¡¡YA TENDRÉ MIS LENTES DE CONTACTO!!! estoy súper feliz por esas dos cosas jejeje...
ahora sí, el one shot
Liberando Sentimientos
El cielo negro se le mostraba tan intenso como el dolor en su pecho, sin alguna estrella que lo iluminara, tan profundo y extenso como el sufrimiento de los últimos años, él no lo miraba y aun así sabia la sobriedad que el firmamento le ofrecía. Podía caminar mil años, podía llorar un río y aun así el dolor no desaparecería porque estaba condenado a ese dolor, era su penitencia. El frió le daba de lleno en la cara y parecía recordarle la hora que era, en su casa nadie sabía que no estaba dormido en su habitación si no caminando por las calles muertas de aquel pequeño pueblo. Para aquel entonces ya había dejado el camino y seguido una pequeña brecha hacia el bosque.
Quería perderse, morirse, dormir y nunca más despertar. Su cuerpo hacía tiempo que perdía por momentos cualquier sensibilidad: sus ojos dejaron de ver los colores de las cosas, ya no percibía las melodías que la vida le ofrecía y la comida carecía de cualquier sabor, vivía muriendo a diario, aun así la sola presencia de él le devolvía todo eso que perdió .
Caminaba en completo silencio que en ocasiones puede ser como la soledad: reconfortante pero también la más cruel de las experiencias y eso lo sabía muy bien. Se sentía solo, aunque no lo estaba porque había muchas personas que le querían, pero aun así la sensación de estar solo no desaparecía por completo, sentía como la oscuridad de la soledad le rodeaba y las personas que lo querían estaban a su la rededor pero aun así separadas por un muro invisible que lo ocultaba por completo.
Sus piernas no daban para mas y se sentó bajo un árbol, recargando su cuerpo en el tronco lleno de moho verde, la imagen era la viva representación de la desolación y la nostalgia, el dolor irremediablemente afloraba y se extendía por todo su ser: no es algo que se quiera o se desee simplemente es algo que se siente. Una lagrima solitaria y cristalina resbalaba por su mejilla dotada de un brillo especial que le proporcionaba la luz de la luna. No quería levantar su mirada y encontrarse con la majestuosa silueta blanca que adornaba el firmamento de aquella noche, no quería verla porque le recordaba la sonrisa encantadora del causante de su sufrimiento y de la más grande felicidad que jamás haya tenido en toda su corta vida.
No podía seguir con su sonrisa y su pose de auto suficiencia, ya no podía mantener una imagen que no era ni la sombra de su ser, porque hasta la muerte es más congruente con sigo misma. El éxito que se avecinaba no importaba, porque nada podía llenar el hueco que se hizo en medio de su corazón, asimismo el evitar penar y sentir estaban haciendo mella en él y cualquier día se quebraría. Solo lloraba cuando estaba solo, sólo reía cuando él lo hacía, sólo dolía cuando la barrera de cristal a modo de defensa era penetrada por su caos interior y pedía una tregua de rendición, porque necesitaba desahogarse aunque fuera en soledad, simplemente él sabia que esos sentimientos estaban mal.
Las orbes de aquel chico se humedecieron inevitablemente dejando salir las lastimosas lagrimas que solo eran la muestra corpórea de su sufrimiento que intentaba suprimir y que jamás sanaría, porque no era correcto sentir aquello y ya no sabía si era mayor el amor o el dolor, aunque sabía que nunca seria correspondido, pero lo peor de todo era la incertidumbre de su confusión, pues no entendía si en realidad era amor o no. Las lagrimas salían de sus ojos cuales gotas de agua en una tormenta, eran la lluvia exterior de su tormenta interna ¿por qué amar dolía tanto? ¿por qué su amor era prohibido? ¿acaso nunca sería correspondido? No, jamás lo seria, porque él no era un enfermo, no tenía la mente perturbada y el alma corrompida.
Se odiaba a sí mismo por lo que sentía, por amarlo, por desearlo y por no poder tenerlo, porque aunque su cabeza le gritaba la atrocidad de aquel bello sentimiento su corazón simplemente lo ignoraba y lo odiaba porque que no comprendía que eso era su lenta muerte, día a día se sentía agonizar pero no dejaba de amar.
El amor no correspondido es lo más doloroso en este mundo, el amor prohibido e imposible se convierte en obsesión y alcanza los límites de la locura y la desesperación, pero entonces los mismos componentes unidos al azar del tiempo lo transforman en el amor más profundo, que tal vez logre alcanzar la grandeza de la eternidad buscada y al mismo tiempo inalcanzable.
No amaba sólo su belleza que algunos consideran sublime, pero él la considera más bien celestial, digna del más bello de los ángeles y que a sus ojos se asemeja a la divinidad de un dios; también ama el brillo de sus ojos, todo lo que hacía, lo que decía, ama todo de él. Hasta el más mínimo movimiento era adorable si era concebido por él: lo amaba, lo deseaba, cada parte del cuerpo de él le despertaba intensas sensaciones, era una mezcla entre el amor, la pasión y el deseo.
El amor sin pecado es como un huevo sin sal, una chica le dijo eso seguida de una sonrisa ¿lo comprendía? porque aquellos ojos negros le dieron a entender eso ¿lo aceptaba? claro que si, su sonrisa se lo dijo ¿lo sabía? no había duda. Cuando la conoció le pareció una muchacha algo agradable, sonreía porque sabía que lo necesitaba, nunca le hacía cumplidos por su música o su belleza, para ella era un chico mas y eso se lo agradecía, aunque su amiga no pudiera curar la herida en su corazón podía contar con esa muchacha como alguien que le escuchara. No es malo amar, eso se lo decía muy seguido aquella joven de cabellos negros, su respuesta siempre esporádica, seca y amarga era salida desde el fondo de su sufrimiento, si lo es.
Todo el sufrimiento era una tortura que el muchacho se había impuesto, porque nunca podría separarse de él, pues sería como si su vida se acabase en el mismo segundo en que no estuviera mas con él, porque sólo era feliz con él y sí él lo era, sufría porque así quería, porque así lo había decidido.
Para seguir leyendo dele clic al titulo